11 / 05 / 2026
Cristián Castro – Le Monde Diplomatique
“El contraste entre Ricardo Lagos y José Antonio Kast no es solo político: es, ante todo, intelectual. No deja de ser revelador que Kast haya recurrido recientemente a una frase de Lagos —aquella que sugiere que sin una base económica sólida “el resto es música”— para ironizar sobre el debate público. El gesto tiene algo de paradoja: se invoca una fórmula nacida de una tradición de pensamiento estructurado para relativizar precisamente aquello que le da sustento. En esa apropiación liviana hay más que una diferencia retórica; hay una distancia profunda respecto de lo que significa construir ideas con densidad analítica y trayectoria.
(…)
Kast encarna otra cosa. No una tradición de pensamiento, sino su sustituto más cómodo: la importación ideológica. El desdén por la investigación que culmina en libros, la ironía ante el gasto en universidades y ciencia, no son posiciones originales: son ecos de un antiintelectualismo que recorre hoy la derecha global, de Bolsonaro a Trump, de Milei a los epígonos europeos de esa misma ola. Lo que en otros contextos se presenta como populismo de raíz, en Chile llega como copia. Y eso dice algo: una derecha que no piensa desde su propio país no necesita investigación local, no necesita universidades que produzcan conocimiento situado, no necesita libros que interroguen la realidad nacional. Le basta con traducir.
El problema del copy/paste ideológico no es solo político. Las políticas importadas sin mediación intelectual llegan sin los anticuerpos que solo da el conocimiento del terreno. Y cuando no funcionan, la respuesta no es repensar: es buscar otra receta.
La existencia de proyectos intelectuales de largo aliento no es un lujo académico, sino una condición para orientar la acción política. Sin marcos interpretativos construidos desde la propia realidad, la política se reduce a consignas importadas, intuiciones de segunda mano o gestos que replican escenografías ajenas. Y aunque para algunos esa dimensión resulte innecesaria, sin ella el debate público pierde profundidad y el país, rumbo. La preparación intelectual de la clase dirigente es clave para un país. El resto es música, y de la mala”.