15 / 04 / 2026
Cristián Castro – El Desconcierto
“Por eso, elijo recomendar Apología para la historia. Hoy puede parecer una elección fuera de tiempo. No es un libro reciente ni particularmente ágil. Es una reflexión exigente sobre el oficio del historiador, escrita en condiciones extremas, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, con ocupación y descomposición institucional.
Bloch no ofrece certezas ni recetas. Insiste en algo más exigente: que comprender requiere trabajo. Que los hechos no hablan por sí solos. Que la historia no está para confirmar creencias, sino para ponerlas en tensión. En Apología para la historia hay menos un método cerrado que una forma de trabajar: interrogar evidencias, desconfiar de lo inmediato y reconstruir problemas en lugar de repetir respuestas.
Ese programa marcó a buena parte de la historiografía francesa y, con fuerza, a varias generaciones de historiadores e historiadoras latinoamericanos. No se trataba solo de explicar acontecimientos, sino de entender las estructuras mentales que organizan nuestras sociedades: cómo se producen las creencias, cómo se estabilizan y cómo orientan la acción incluso cuando no se hacen explícitas.
Esa mirada hoy escasea”.