03 / 03 / 2026
Marcelo Mardones – El Mostrador
“El debate sobre Bandera no es anecdótico. Es una señal sobre la orientación que tomará la política urbana en los próximos años. ¿Se apostará por una ciudad que privilegia la experiencia peatonal y la calidad del espacio público? ¿O por una ciudad organizada prioritariamente en función de la eficiencia circulatoria?
Ambas dimensiones son necesarias. La movilidad importa. Pero también importan el encuentro, la permanencia y el uso democrático de la calle. Reducir la discusión a una ecuación de tiempos de viaje es empobrecer el horizonte urbano.
Desde la tradición política clásica sabemos que la ciudad es más que un soporte físico: es el espacio donde se ejerce la ciudadanía. Si las decisiones sobre su configuración se adoptan sin debate amplio, la democracia urbana se debilita.
Peatonalizar no es un capricho estético ni un gesto simbólico. Es una definición sobre cómo convivimos. Y esa definición no puede quedar encapsulada en informes técnicos ni resolverse únicamente en negociaciones administrativas.
La pregunta de fondo sigue abierta: ¿qué lugar queremos que ocupe el centro en la Santiago del siglo XXI? Hasta ahora, la discusión sobre Bandera ha sido presentada como un problema de tránsito. En realidad, es una discusión sobre el proyecto colectivo de ciudad.
Y eso, nos guste o no, es política”.