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Columna de Pablo Álvarez: La crítica a la investigación en Chile: un problema para el futuro

11 / 05 / 2026

Pablo Álvarez – CIPER

“Desde biólogos y físicos, educadores y geógrafos, así como psicólogos y antropólogos, todos quienes constituimos la comunidad académica, estamos constantemente pensando en el país y en nuestra sociedad. Buscamos mejorarla desde lo cotidiano, desde hacer mejores clases y conversando con nuestros estudiantes. Nuestros temas de investigación provienen del estímulo que la misma sociedad nos ha entregado. Buscamos abordar temas que hemos detectado en nuestra sociedad, cada vez más compleja y globalizada. Encontramos focos de análisis antes no vistos y, por ahí, comenzamos a indagar.

Todos los años nos sometemos al tedio de postular en un sistema precario y burocrático porque es nuestra vocación. En ningún caso un proyecto ganador obtiene 100 millones de pesos. Por lo tanto, cuando el presidente de la República habla con tanto desdén de la investigación científica de nuestro país, señalando que el Estado entrega 100 o 500 millones para que después eso quede en un libro lindo que no genera empleo, es desconocer cómo funciona la ciencia y la investigación, pero también es desconocer lo precario que es el sistema de investigación en nuestro país.

Para que Chile dé un salto en el desarrollo, se necesita más investigación y desarrollo, no menos. No existe ningún país en el mundo que se haya desarrollado sin una fuerte inversión en I+D; si el nuevo gobierno quiere mejorar nuestra economía, debe apostar por mejorar las condiciones de quienes hacen investigación.

La hubris, es decir, la altanería o arrogancia, que los antiguos juzgaban como un pecado fatal, es hoy una verdadera pandemia. Todos creen que, adoptando una posición de seguridad arrogante y hablándolo con fuerza, expresan conocimiento y sabiduría. Lo cierto es que mientras más uno sabe de algo, menos arrogante debería ser, porque solo constata que sabemos poco del mundo en su totalidad y complejidad. El presidente no tiene por qué saber de todo, pero debería asesorarse mejor; después de todo, para eso son los asesores. Debería contar con un buen asesor en ciencia e investigación que le explique la función social y económica de la ciencia. Hace casi un siglo, Chile tuvo un presidente que dijo que gobernar es educar. Bueno, hoy Pedro Aguirre Cerda se daría de bruces con la realidad de que quienes nos gobiernan cuestionan la plata que se les otorga a los centros educativos.

El pecado de hubris, que llevó a Ícaro a quemar sus alas y caer estrepitosamente, puede llevar a este gobierno a un error grave si cree que puede prescindir de la ciencia y el conocimiento para impulsar el desarrollo”.

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