06 / 04 / 2026
Pablo Álvarez – El Mercurio
Con Estados Unidos como anfitrión protagonista (albergará 78 partidos en 11 subsedes), existen una serie de incertezas políticas que rodean la antesala del campeonato. La participación de Irán —cuyo calendario le depara dos jornadas, en Los Ángeles y otra en Seattle—, está en la mira. “El primer desafío es logístico en relación con la selección iraní, los futbolistas y el staff pueden correr riesgos, porque el mismo Estados Unidos dijo que no podían garantizar su seguridad, incluso México ofreció ser sede de sus partidos, pero no sabemos si eso es posible porque el campeonato ya está programado. Si hubiera una declaración de guerra formal, lo que aún no sucede, los iraníes no podrían entrar. (Donald) Trump habla de una operación militar, es como un eufemismo. Si la crisis se intensifica, la seguridad podría ser un tema, la posibilidad de violencia terrorista incluso es una posibilidad”, contextualiza Pablo Álvarez, doctor en ciencias sociales y académico de la Universidad Diego Portales.
“Y desde lo económico”, suma Álvarez, magíster en estudios internacionales, “este será un Mundial muy caro para los que quieran asistir, los vuelos dentro de Estados Unidos son muy costosos y con los precios de hidrocarburos es altamente probable que los precios sigan subiendo, lo mismo los alojamientos. Probablemente no veamos estadios llenos; considere que no se trata de un país futbolizado, ya el 94 fue un torneo fome”.